Hasta 1 millón y medio para escrachar a políticos (e infieles) el nuevo rebusque, afirma congresista

El descontento con la clase política, de referentes de todo el abanico de partidos y movimientos, generó una nueva "profesión": la de escrachador "profesional".

El senador Tony Apuril expresó que los escraches dejaron de apuntar exclusivamente a referentes implicados o sospechados en hechos de corrupción.

“Se sabe que hay personas y grupos que por un millón o un millón quinientos mil guaranies, se ofrecen para escracharle a cualquiera, aún cuando no tengan elementos que sustenten sus protestas”, señaló Apuril al Programa Celebridades, emitido por C9N.

Indicó que incluso en los alrededores del Congreso, hay grupos que ofertan sus escraches al mejor postor y contra quien sea.

“Es una realidad que se instaló”, agregó el congresista, al tiempo de poner la nota en un epìsodio que sufrieron integrantes de su agrupación, por parte de personas que escrachan sobre pedido.

OTROS AMBITOS

La existencia de grupos que ofertan sus “servicios” de escrache, también se visualiza en ámbitos extrapolíticos. En ese sentido periódicamente se puede observar pasacalles y pintatas en donde se escracha a mujeres y hombres que presuntamente incurren en infidelidades conyugales o de pareja, y son víctimas del escarnio público.

Los pasacalles, carteles o pintatas, en estos casos se instalan habitualmente en horas de la noche o madrugada, en lugares de alta concurrencia (tanto de automovilistas como transeúntes) que visualizan distintos mensajes que enlodan imágenes y “honores” de damas y caballeros.