Falleció monseñor Livieres Banks

Esta mañana se confirmó el fallecimiento de Mons. Jorge Livieres Banks, obispo emérito de Encarnación. El religioso fue acusado de numerosos abusos sexuales a menores, pero su caso nunca fue esclarecido por la Justicia.

La Conferencia Episcopal Paraguaya confirmó hace pocos minutos el fallecimiento de Mons. Jorge Livieres Banks, a sus 89 años. A las 8:00 de esta mañana recibió la Santa Unción. Será velado en el Parque Serenidad de la Avda. España, a partir de las 15:00.

La misa de cuerpo presente se realizará en la Catedral de Asunción, mañana a las 15:00, y luego de la ceremonia se llevará a cabo el entierro en el Cementerio de La Recoleta. 

Livieres Banks había dirigido el Diálogo Nacional que convocó la Conferencia Episcopal Paraguaya en la década de los '80, cuyo objetivo era acercarse a los sectores políticos, sociales y económicos para tratar la difícil situación que atravesaba el Paraguay bajo la dictadura stronista.

Monseñor Ismael Rolón afirmaba que era su “brazo ejecutor”, puesto que cuando tuvo numerosos enfrentamientos con las autoridades de la dictadura, era Livieres quien mediaba ante la situación e incluso ayudó para la liberación de algunos presos políticos.

Además, fue presidente y secretario general de la Conferencia Episcopal, obispo de Encarnación, párroco de la Catedral Metropolitana y rector del Seminario Mayor Nacional.

El obispo emérito de la Santísima Encarnación hizo sus estudios eclesiásticos en el Seminario Metropolitano Pontificio de Villa Devoto (Buenos Aires), donde obtuvo la licenciatura en teología. Fue ordenado sacerdote el 22 de diciembre de 1956 en la Catedral Metropolitana de Asunción.

DENUNCIAS POR ABUSO SEXUAL

Sobre él pesaban graves denuncias que datan de diciembre de 2002, cuando un grupo de jóvenes de Encarnación lo denunció por abuso sexual cuando estos aún eran menores. La demanda fue rechazada por la fiscalía y Livieres Banks entabló, a su vez, otra demanda por difamación y calumnia contra los denunciantes.

Existe un documento firmado supuestamente por el religioso en que consta que entregó dinero a cambio del silencio de los jóvenes.

El obispo negó que la firma sea suya y el caso quedó estancado en la fiscalía de Encarnación. En julio de 2003, el Vaticano aceptó la renuncia de Livieres y así dejó el obispado encarnaceno.