Porfirio, todo un ejemplo de ciudadano respetuoso

Al contrario de Iván Quevedo, quien con una patada por detrás echó en medio de la calle a Édgar Martel, más conocido como el Depredador, Porfirio Pérez demostró con toda la humildad, respeto y amabilidad que lo caracteriza, como debe portarse un ciudadano de bien.

Porfirio Pérez, más conocido como el popular So'o Kangue es todo un ejemplo de buen ciudadano. Se lo ve en la foto con Édgar Martel, un ciudadano peruano que vive en nuestro país y se gana la vida sacándose fotos con la gente, disfrazado del personaje Depredador.

Sin embargo, un joven identificado como Iván Quevedo, con su actitud cobarde demostró todo lo contrario, quien con una patada por detrás, echó en medio de la calle a Édgar Martel, más conocido como el Depredador. El suceso habría ocurrido en la noche del miércoles y causó mucha indignación en Pedro Juan Caballero.

En un video se ve claramente cuando el chico lo ataca cobardemente y se encargó de difundir la grabación en los grupos de WhatsApp, diciendo que "ni el Depredador no me agarra”.

El Depredador, es un conocido personaje que recorre las ciudades del interior de país y que cobra G. 5.000 a los que se sacan una foto con él. Así se gana la vida Édgar en Paraguay, pues es oriundo de Perú.

Muchos pedrojuaninos lamentaron el suceso, alegando que el comportamiento del joven agresor deja muy mal a la gente de Pedro Juan.

Debemos inculcar a nuestros hijos desde pequeños un gran cariño y respeto por las personas mayores, bien sean sus abuelos, vecinos, conocidos mayores o personas desconocidas que se encuentran en la calle.

 La pérdida de los valores tradicionales hace que cada vez más las personas mayores sean marginadas, e incluso ignoradas, dando a entender su aparente inutilidad para una sociedad movida solamente por las prisas, el estrés y los valores materiales. Pero una persona mayor puede aportar experiencia, formación y cultura a los mas pequeños.

Saber ser humilde, saber ser grande, no es estar por encima de nadie. Humildad es ser nobles de corazón, aferrarnos a las personas para ser más libres, más íntegros, más respetuosos.