EE.UU. y Corea del Norte en una cumbre histórica e impredecible

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y el dictador del gobierno comunista más hermético del mundo, Kim Jong Un, de Corea del Norte, se reunieron hoy, 12 de junio, en Singapur en la esperada cumbre, que busca la desnuclearización del totalitario régimen y el posible inicio del fin de 70 años de hostilidades en la península coreana.

Donald Trump y Kim Jong Un se dieron esta mañana un histórico apretón de manos, el primero entre un presidente estadounidense en activo y un líder norcoreano. Esa imagen simbólica y hasta hace poco inimaginable, tras décadas de tensiones provocadas por las ambiciones nucleares de Pyongyang, marcó el comienzo de una cumbre de gran importancia para Asia y el mundo.

Los dos hombres, de recorrido y estilos radicalmente distintos y con más de 30 años de diferencia, se estrecharon la mano durante varios segundos y se dijeron unas palabras, con el semblante serio, ante una fila de banderas de sus países respectivos, en un hotel de lujo de la isla de Sentosa, en Singapur.

Tras esa escena observada por millones de personas en todo el mundo, ambos dirigentes se reunieron en una sala, desde las 09:00, donde mantuvieron un encuentro a solas con sus intérpretes, que duró 50 minutos.

“Tendremos una relación fantástica, no tengo ninguna duda”, dijo Trump, sonriendo junto a Kim. Por su parte el líder norcoreano reconoció que “no había sido fácil” llegar hasta aquí. Aseguró, seguidamente, que “los viejos prejuicios y prácticas fueron obstáculos en nuestro camino hacia adelante pero los superamos todos y hoy estamos aquí”.

Tras su reunión cara a cara, Trump y Kim pasaron para reunirse con sus equipos respectivos y para una comida de trabajo. Pero, a pesar del espectacular acercamiento diplomático de los últimos meses, persisten numerosas incógnitas respecto a la cumbre entre los dos dirigentes.

Trump, que lleva poco más de 500 días en la Casa Blanca, afronta uno de los momentos más importantes de su presidencia en el escenario internacional, donde ha disgustado a numerosos mandatarios, incluidos algunos de los aliados de Estados Unidos.

“Pronto sabremos todos si puede haber o no un acuerdo real, a diferencia de los del pasado”, tuiteó previamente Trump, antes de atacar en otro mensaje a los “haters y perdedores” que consideran la cumbre como una concesión arriesgada a Kim, con el que el presidente estadounidense intercambió amenazas e insultos durante meses.

Desnuclearización

El arsenal nuclear norcoreano, que provocó una serie de sanciones de la ONU a lo largo de los últimos años, es la cuestión central de las conversaciones, en busca de desactivarlos totalmente.

El jefe de la diplomacia estadounidense Mike Pompeo, que se entrevistó dos veces con Kim Jong Un en poco tiempo, aseguró ayer que las conversaciones entre Washington y Pyongyang habían avanzado rápidamente en los últimos encuentros y dijo ser “muy optimista en cuanto a las posibilidades de éxito”.

Pompeo afirmó que Estados Unidos estaba dispuesto a aportar a Corea del Norte “garantías de seguridad únicas, diferentes” de las propuestas hasta ahora, a cambio de una desnuclearización “completa, comprobable e irreversible”.