Otra vez Libertad muestra palidez y Luqueño factura

Sportivo Luqueño tomó por asalto el Nicolás Léoz y se quedó con los puntos y la victoria al derrotar al dueño de casa, Libertad 1-2. El marcador se constituye en un estimulante para el auriazul, que sufre vaivenes en materia de producción. El cachetazo no es el mejor plato de entrada para el repollero antes de la Libertadores.

Víctor Villalba abría la cuenta a los 4’ minutos de la primera etapa tras un desborde por derecha. El central entró al medio y aplicó un golpe de cabeza certero.

Libertad no había tenido demasiadas luces, pero a los 33, de tiro libre le tocaba el turno a Santiago Salcedo para empatar con un espectacular remate.

Luqueño se caracterizó hoy por ser coherente en sus ideas. Siempre fue el que propuso, el que expuso un juego más asociado y convincente, a diferencia de su rival que no estaba cohesionado.

Cuando se acababa la primera etapa, Fredy Bareiro, otra vez por la vía aérea desnivelaba el trámite. Bareiro fue además responsable de la expulsión de Carlos Servín.

Cuando quedaron en una acción mano a mano, el Zorro lo quiere pasar con un pelotazo aéreo y el portero, fuera de su área no tuvo mejor opción que evitar el tercero tocando con las manos, infracción que le costó la roja.

Con diez hombres, Libertad siguió intentando pero definitivamente sin contundencia y consecuentemente sin efectividad. Luqueño mantuvo la serenidad y cerró la noche entero.

El panorama en huestes repolleras no es el mejor. Capaz Aldo Bobadilla no corra riesgo de ser cesado en sus funciones porque falta demasiado. Pero esta derrota es clave porque le corta el avance hacia la punta, un lugar que con los kilates de su plantel lo debería ocupar.

A Luqueño, ganar le viene como energizante. Nunca termina de encontrar el nivel ideal y cada triunfo es un respiro que los manda al punto de partida para reiniciarse y buscar impulsarse hacia posiciones de vanguardia.