Agónico triunfo del Ciclón ante los "tuertos"

A Cerro Porteño no le cupo un buen papel esta noche en su fortaleza. Pero en tiempo de adición, Diego Churín, el mejor jugador que tiene el Ciclón apareció como el ángel salvador para doblegar a Defensor Sporting que por poco le saca dos puntos en la segunda fecha del Grupo A de la Copa Libertadores.

ue marcador final de 2-1, resultado obtenido con corazón y agallas, porque fútbol es lo que hasta ahora no tiene el plantel de Zubeldía.

Se esfuerza, hace el sacrificio pero sigue carente de solidez, por eso sufrió bastante hoy ante un rival que no tuvo demasiado peso en ofensiva.

Prácticamente apeló a la cautela y como es normal cuando se es visitante esperó a ver qué pasaba con el rival de enfrente. Y lo golpeó aprovechando un error defensivo para poner el 1-1 parcial al comienzo del complemento.

Cerro iba ganando con plena justificación. Diego Churín abría la cuenta en el primer lapso y esa ventaja se vio acompañada de una persistencia lógica, la que en la segunda mitad se mantuvo pero ya con un evidente signo de desorden.

Es que Defensor Sporting marcó bien, cerró espacios y a medida que pasaba el tiempo, Cerro fue preso de los apuros. Y en situaciones como esas se evidenció la falta de un equipo con mayor cuerpo.

Zubeldía, queriendo ejercer presión arriba mandó a Junior Marabel, quien hizo bien sus deberes. Obviamente no era el referente pero era lo que había. Hasta que sucedió el milagro.

Ello por medio de su mejor jugador. La última pelota era de vida o muerte y Churín, alargando la pierna y en posición dudosa somete al arquero de los "tuertos de Punta Carretas", Guillermo Reyes para volcar el marcador y desatar el júbilo en la Catedral.

En el trámite, Cerro queda en deuda. Pero queda aquella frase de que son partidos de Copa, típicos. Se ganan más con aguante que con pizarra, y eso pasó hoy.

Aunque no debe ser colchón sobre el cual debe dormirse porque no siempre puede depender de la suerte. Hoy pasó el examen pero su mejor póliza de seguro será encontrar rápidamente una identidad de juego que garantice un triunfo sin tantos sufrimientos.